Revisión histórica del hormigón reforzado con fibras

El hormigón reforzado con fibras, según la definición del ACI-American
Concrete Institute, no es más que “hormigón hecho a partir de cementos hidráulicos,
conteniendo áridos finos, o finos y gruesos, y fibras discretas discontinuas” [2].
De su definición se desprende que la idea originaria del hormigón con fibras
nació hace muchos años. El empleo de fibras como un refuerzo en materiales frágiles o
quebradizos no es, por tanto, algo reciente, sino que constituye una técnica utilizada
desde hace miles de años. Ya en el Antiguo Testamento, concretamente en el libro del
Éxodo, se hace referencia, en el capítulo 5 versículo 7, a la utilización de paja en la
fabricación de ladrillos.

Aquel día, el faraón ordenó a los capataces y a los escribas: 7 «No
proveáis, como hasta ahora, de paja al pueblo para hacer ladrillos; que
vayan ellos mismos a recogerla. 8 Pero que hagan la misma cantidad de
ladrillos que hacían antes, sin disminuir nada. Son unos perezosos. Por
eso andan diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.9
Abrumadlos de trabajo para que estén ocupados y no hagan caso de
palabras mentirosas.»
 

Hasta hace unos años se utilizaban los pelos de caballo o incluso de cabra para
armar el yeso. El fibrocemento no era otra cosa que una pasta de cemento a la que se le
añadía del 8 al 16 por 100 de fibras de absento para incrementar la resistencia de flexotracción de 2 a 4 veces la de la matriz y a su vez conseguir elementos prefabricados
exentos de fisuración y con buena resistencia al impacto. De hecho, el mismo hormigón
armado podría considerarse un caso extremo de hormigón con fibras de acero, gruesas
continuas y orientadas.

Los antecedentes más inmediatos los encontramos en 1911, año en el que
Graham utilizó por primera vez fibras de acero para incrementar la resistencia y
estabilidad del hormigón armado convencional. Sin embargo, los primeros estudios
científicos sobre este tema se deben a Griffith, en 1920, a los que siguieron en 1963 los
de Romualdi y Batson [3] y Romualdi y Mandel [4].

Consolidación y situación actual

En la década de los 70 se comenzó a utilizar en España hormigones reforzados
con fibras en diversos ámbitos: pavimentación de tableros de puentes, pavimentos
industriales, contenedores de puertos, revestimientos de túneles, prefabricados, etc. De
entre estas aplicaciones, la de revestimientos de túneles con hormigón reforzado con
fibras de acero ha tenido gran éxito.

Actualmente las fibras sintéticas presentan grandes prestaciones desde el punto
de vista tecnológico: elevado módulo de elasticidad, alta resistencia a tracción, poco
peso, etc. La importancia de estas características, y otras, resulta clave especialmente
desde el punto de vista del Performance Driven Design Approach desarrollado por
Victor C.Li [5] basada fundamentalmente en el paradigma de los materiales propuesta
por el United States National Research Council. En este sentido la figura 2.1 ilustra el
claro vínculo que existe entre las propiedades de los materiales constituyentes y las
propiedades mecánicas del material resultante o constituido.

La principal aplicación de las fibras sintéticas en el campo de los materiales de
construcción es el de control de la fisuración en hormigones y morteros. En algunos
casos también se han empleado con el objetivo de reforzar hormigones frente a la acción
de los impactos. Con este objetivo se han utilizado en el ámbito militar como protección
de hangares y carros de combate.

 

revision historica del hormigon impreso

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